top of page

Un cierre con propósito: lo que aprendí en este camino

  • Jorge Vargas
  • 15 ene
  • 3 Min. de lectura

Cuando ya no hay nada que demostrar

Al terminar este proceso no sentí euforia.

No hubo una sensación de triunfo ni ganas de anunciar nada.

Lo que apareció fue algo mucho más silencioso.


Una especie de asentamiento interno.

Como cuando el agua deja de moverse y, sin esfuerzo, se vuelve clara.


Y entendí que ese era el verdadero cierre.


No el que se celebra,

sino el que se habita.


El aprendizaje no siempre llega en forma de respuesta

Durante este camino hubo momentos de avance visible, pero también hubo dudas, ajustes y silencios. Hubo días en los que parecía que nada estaba ocurriendo… y, sin embargo, algo se estaba ordenando por dentro.


Aprendí que no todo aprendizaje llega como una conclusión clara.

Algunos llegan como una forma distinta de estar presente.

Como una manera más honesta de escucharte.

Como una relación más madura con el tiempo, el esfuerzo y las expectativas.


Eso no se puede medir.

Pero se siente.


Soltar la necesidad de llegar

Uno de los aprendizajes más profundos fue este:

la obsesión por llegar suele nublar la experiencia de avanzar.


Durante mucho tiempo confundí progreso con movimiento constante. Creía que detenerme era retroceder, que bajar el ritmo era perder ventaja, que no cumplir un objetivo era fallar.


Este camino me mostró otra cosa.

Me mostró que avanzar también es saber soltar, redefinir, cambiar de dirección sin sentir que traicionas algo.


No todo lo que se planea debe cumplirse.

Algunas metas solo existen para llevarte hasta cierto punto… y luego dejarte ir.


En quién me convertí mientras avanzaba

Si hoy miro hacia atrás, no me interesa tanto qué logré como en quién me convertí.


Me volví más paciente conmigo.

Más consciente de mis límites.

Más cuidadoso con la energía que pongo en lo que hago.


Aprendí a no empujarme desde la exigencia, sino desde la claridad.

A confiar más en los procesos bien vividos que en los resultados rápidos.

A respetar los tiempos internos, incluso cuando el entorno pide prisa.


Eso no se nota desde fuera.

Pero cambia todo por dentro.


Cuando el camino deja de ser una lucha

Hay un punto —difícil de explicar, pero fácil de reconocer— en el que el camino deja de sentirse como una batalla. No porque desaparezcan los retos, sino porque ya no luchas contra ti mismo.


Llegar ahí no fue cuestión de fuerza.

Fue cuestión de presencia.


De dejar de exigirme ser alguien distinto al que soy hoy.

De aceptar que el crecimiento real no siempre es intenso, a veces es sereno.

De entender que la disciplina más profunda no es la que aprieta, sino la que sostiene.


Lo que permanece cuando todo termina

Al cerrar este proceso no me llevo fórmulas.

Me llevo criterio.

No me llevo certezas absolutas.

Me llevo calma.


Me llevo la capacidad de mirar con más honestidad.

De elegir con menos ruido.

De avanzar sin perderme.


Y eso, hoy, me parece suficiente.


Cierre

Un cierre con propósito no es un punto final.

Es un punto de quietud desde el cual todo se vuelve más claro.


Si estás terminando un proceso —grande o pequeño—, no te preguntes solo qué lograste. Pregúntate qué se ordenó en ti mientras avanzabas.


Porque cuando el camino se vive con consciencia,

no importa tanto a dónde llegas,

sino cómo sigues caminando después.


Ese aprendizaje, cuando aparece,ya no se va.


Finalmente


Si este blog te hizo reflexionar, te invito a no dejar esa sensación pasar de largo y comparte en los comentarios lo que resonó contigo, qué te llevas o qué te gustaría trabajar de forma más consciente en los próximos meses. Me encantaría leerte.


Esta serie, de 12 blogs, no buscó respuestas rápidas ni resultados inmediatos. Fue un espacio para ordenar, enfocar, observar y, sobre todo, integrar. Un recordatorio de que el verdadero avance no siempre se mide en lo que se logra, sino en la claridad con la que se vive el camino.


Cerrar este ciclo no significa terminar algo, sino quedarse con lo esencial: más presencia, más criterio y una forma más consciente de avanzar.

 

Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones, puedes suscribirte a la web.

Es un espacio para pausar, ordenar ideas y acompañar procesos reales, sin prisa ni fórmulas rápidas.

Comentarios


bottom of page