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¿POR QUÉ NUNCA PARECE SER SUFICIENTE CUANDO SE TRATA DE DINERO?

  • Jorge Vargas
  • 25 jun
  • 4 min de lectura

Hay una sensación que aparece incluso cuando las cosas mejoran

Hace algunos años pensabas que, si lograbas ganar un poco más, muchas de tus preocupaciones desaparecerían.

 

Tal vez imaginabas que cuando terminaras de pagar una deuda importante podrías respirar con tranquilidad. O que el día en que comenzaras a ahorrar de forma constante sentirías, por fin, que estabas haciendo las cosas bien.

 

Y quizás algunas de esas cosas ocurrieron:

·       Hoy ganas más que hace unos años.

·       Has tomado mejores decisiones.

·       Has aprendido a ordenar aspectos de tu vida financiera que antes ignorabas.

 

Sin embargo, hay algo que sigue acompañándote.

 

La sensación de que todavía falta.

 

Como si siempre hubiera un siguiente nivel que alcanzar antes de permitirte sentir satisfacción.

 

Y, sin darte cuenta, el objetivo vuelve a moverse.

 

LA META QUE NUNCA DEJA DE ALEJARSE

Creo que todos hemos vivido algo parecido.

 

Nos proponemos una cifra.

La alcanzamos.

 

Y casi inmediatamente aparece otra.

Después otra.

Y otra más.

 

No porque esté mal tener metas.

 

Las metas son necesarias. Nos ayudan a crecer, a mantener una dirección y a construir una vida con intención.

 

El problema aparece cuando dejamos de reconocer el camino recorrido porque toda nuestra atención está puesta en lo que todavía falta.

 

Entonces el dinero deja de convertirse en una herramienta para construir tranquilidad y empieza a convertirse en una carrera donde la línea de llegada cambia cada vez que creemos acercarnos a ella.

 

UNA CONVERSACIÓN QUE ME HIZO PENSAR

Recuerdo una sesión en la que una persona me contaba, con cierta decepción, que apenas estaba logrando ahorrar una pequeña cantidad cada mes.

 

Mientras hablaba, parecía convencida de que no estaba avanzando.

 

Entonces le pregunté algo muy sencillo.

—Hace un año, ¿podías ahorrar esa cantidad?

Sonrió con cierta incomodidad.

—No.

—¿Y hace dos años?

—Tampoco.

Hubo unos segundos de silencio.

 

Porque en ese momento se dio cuenta de algo que había pasado por alto.

 

Había estado tan concentrada en la siguiente meta que había dejado de ver todo lo que ya había construido.

 

No necesitaba ahorrar más para sentirse orgullosa.

 

Necesitaba aprender a reconocer su propio progreso.

 

CUANDO EL PROGRESO DEJA DE VERSE

Hay una trampa muy común cuando se trata de dinero.

 

Nos acostumbramos tan rápido a las mejoras que dejan de parecernos importantes.

 

Lo que hace unos meses representaba un sueño, hoy nos parece insuficiente.

 

Lo que antes celebrábamos, ahora lo damos por sentado.

 

Y esa forma de mirar la vida termina robándonos algo muy valioso.

La capacidad de disfrutar el proceso.

 

No porque debamos conformarnos.

 

Sino porque si nunca reconocemos los avances, terminaremos viviendo con la sensación permanente de que todo esfuerzo es insuficiente.

 

Y nadie puede sostener durante mucho tiempo una carrera en la que nunca siente que avanza.

 

CRECER TAMBIÉN IMPLICA APRENDER A MIRAR HACIA ATRÁS

Durante mucho tiempo pensé que mirar hacia atrás era una forma de distraerse del siguiente objetivo.

 

Hoy creo exactamente lo contrario.

 

Mirar hacia atrás, de vez en cuando, es una forma de recordar quién eras cuando comenzaste.

Es reconocer las conversaciones difíciles que ya tuviste.

Las decisiones que finalmente tomaste.

Los hábitos que lograste construir.

Los miedos que dejaste de alimentar.

 

Porque cuando haces ese ejercicio, ocurre algo interesante.

 

Descubres que has cambiado más de lo que imaginabas.

 

Y esa consciencia no te hace dejar de crecer.

 

Te permite crecer con más tranquilidad.

 

LA DIFERENCIA ENTRE AMBICIÓN Y AGRADECIMIENTO

Existe una idea equivocada que dice que, si te sientes satisfecho con lo que has logrado, dejarás de avanzar.

 

No lo creo.

 

Creo que una persona puede ser profundamente agradecida por el camino recorrido y, al mismo tiempo, seguir construyendo nuevos objetivos.

 

Una cosa no excluye a la otra.

 

El problema aparece cuando el agradecimiento desaparece y solo queda la sensación de carencia.

 

Porque entonces ya no importa cuánto avances.

Siempre sentirás que llegas tarde.

Siempre creerás que podrías haber hecho más.

Siempre vivirás esperando un momento que parece no terminar de llegar.

 

Y esa forma de vivir no nace del dinero.

 

Nace de la manera en la que aprendimos a medir nuestro valor.

 

QUIZÁS LA VERDADERA PREGUNTA ES OTRA

Tal vez el objetivo no sea preguntarte cuánto te falta.

 

Tal vez la pregunta sea cuánto has recorrido desde el día en que decidiste empezar.

 

Porque esa respuesta suele cambiar la conversación.

 

Te recuerda que todavía hay camino por recorrer, pero también te permite reconocer que ya no eres la misma persona que comenzó.

 

Y cuando eres capaz de sostener esas dos verdades al mismo tiempo —seguir creciendo sin dejar de valorar lo construido—, tu relación con el dinero empieza a sentirse mucho más ligera.

 

No porque desaparezcan los desafíos.

 

Sino porque dejas de vivir con la sensación de que nunca es suficiente.

 

LO QUE VIENE AHORA

La próxima semana quiero hacer una pausa en este camino que hemos venido recorriendo juntos.

 

Se cumplen dos años desde que publiqué el primer artículo de este blog y creo que es un buen momento para mirar hacia atrás. No para hablar de fechas o de números, sino para compartir lo que este proceso me ha enseñado sobre el dinero, sobre las personas y también sobre mí.

 

Porque, si algo he descubierto durante este tiempo, es que escribir sobre dinero nunca fue solamente escribir sobre dinero.

 

Y después de esa pausa, seguiremos avanzando en este recorrido para continuar profundizando en nuestra relación con el dinero y con nosotros mismos.

 

Si este texto resonó contigo, me puedes escribir o enviarme un correo soporte@jvargasmorla.com y contarme qué parte hizo más sentido para ti o qué situaciones has empezado a reconocer en tu relación con el dinero.

 

Y si quieres seguir profundizando en estos temas, también puedes acompañarme en mi canal de YouTube https://www.youtube.com/@CoachingFinancieroConsciente?sub_confirmation=1

, donde comparto más reflexiones sobre dinero, consciencia y desarrollo personal.

 

Además si quieres profundizar en tu situación financiera y entender qué es lo que realmente está pasando, te invito a una sesión de diagnóstico gratuita de 30 minutos. Antes de agendarla, completa este formulario: 

 

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