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INVERTIR GENERA LIBERTAD: CUANDO EL DINERO EMPIEZA A TRABAJAR CONTIGO

  • Jorge Vargas
  • 13 ago
  • 5 min de lectura

DESPUÉS DE AHORRAR, APARECE UNA NUEVA PREGUNTA

La semana pasada hablamos del primero de los principios que construyen una vida financiera consciente: el ahorro solo no basta.

 

Ahorrar es fundamental. Nos permite crear un fondo para emergencias, afrontar imprevistos con mayor tranquilidad y desarrollar uno de los hábitos más importantes de cualquier proceso financiero: aprender a no gastar todo lo que recibimos.

 

Pero también vimos que llega un momento en el que guardar dinero deja de ser suficiente. La inflación reduce poco a poco su poder adquisitivo y, si queremos construir patrimonio a largo plazo, necesitamos dar un paso adicional.

 

Ese paso es invertir.

 

Sin embargo, cuando hablamos de inversión es muy fácil reducir la conversación a rentabilidad, acciones, bienes raíces, bonos, oro o cualquier otro activo.

 

Para mí, invertir significa algo mucho más profundo.

 

  • Invertir es empezar a construir opciones.

 

Y tener opciones es una de las formas más importantes de libertad.

 

CUANDO TODO DEPENDE DE NUESTRO TRABAJO

La mayoría comenzamos nuestra vida financiera de una manera bastante sencilla: intercambiamos nuestro tiempo y nuestros conocimientos por dinero.

 

  • Trabajamos y recibimos un salario.

  • Prestamos un servicio y cobramos por él.

  • Creamos un negocio y generamos ingresos.

 

No hay absolutamente nada malo en eso. El trabajo es una de nuestras principales herramientas para construir una vida mejor.

 

El problema aparece cuando se convierte en nuestra única fuente posible de ingresos.

 

  • Si dejamos de trabajar, dejamos de recibir dinero.

 

Esa realidad puede pasar inadvertida durante muchos años, especialmente cuando tenemos un empleo estable y buenos ingresos. Pero basta imaginar una situación sencilla para comprenderla: ¿qué ocurriría si durante varios meses no pudiéramos trabajar?

 

La respuesta puede resultar incómoda.

 

Y precisamente por eso vale la pena hacernos la pregunta.

 

No para vivir con miedo a perder nuestro empleo, sino para comprender hasta qué punto nuestra tranquilidad depende exclusivamente de nuestra capacidad para seguir trabajando.

 

INVERTIR CAMBIA POCO A POCO ESA RELACIÓN

Cuando empezamos a invertir ocurre algo que al principio puede parecer insignificante.

 

Una pequeña parte del dinero que generamos con nuestro trabajo comienza a tener una misión diferente.

 

  • Ya no está destinada únicamente al consumo.

  • Tampoco permanece simplemente guardada.

  • Empieza a trabajar.

 

Podemos hacerlo mediante acciones, fondos, bonos, bienes raíces, negocios, oro u otros activos, dependiendo de nuestros conocimientos, objetivos, situación económica y tolerancia al riesgo. No existe una inversión universalmente correcta para todas las personas, y precisamente por eso invertir también exige educación y responsabilidad.

 

  • Lo importante en este principio no es elegir hoy un activo concreto.

  • Es comprender el cambio que estamos produciendo.

  • Durante años nosotros trabajamos para conseguir dinero.

 

Cuando empezamos a invertir, poco a poco construimos un patrimonio capaz de generar valor sin depender exclusivamente de cada hora de nuestro trabajo.

 

  • Al principio será muy poco.

  • Quizás tan poco que nos preguntemos si realmente vale la pena.

  • Pero el objetivo no es que una pequeña inversión cambie nuestra vida mañana.

 

El objetivo es empezar a construir algo que pueda cambiar nuestras posibilidades en el futuro.


LIBERTAD NO SIGNIFICA DEJAR DE TRABAJAR

Aquí existe una confusión que considero importante aclarar.

 

Cuando digo que invertir genera libertad, no estoy diciendo que el objetivo deba ser abandonar el trabajo.

 

De hecho, podemos disfrutar profundamente de nuestra profesión, de nuestro negocio o de aquello que hacemos.

 

  • La libertad aparece cuando trabajar deja de ser nuestra única alternativa.

 

Existe una enorme diferencia entre trabajar porque queremos construir algo y trabajar porque sabemos que no podríamos detenernos ni siquiera durante unos meses.

 

También existe una diferencia entre permanecer en un empleo porque nos gusta y hacerlo porque económicamente no tenemos ninguna otra posibilidad.

 

Por eso la libertad financiera no debería entenderse únicamente como llegar a una cifra que nos permita no volver a trabajar.

 

  • Puede comenzar mucho antes.

  • Empieza cuando nuestro patrimonio nos ofrece opciones que antes no teníamos.

  • La posibilidad de afrontar un cambio profesional con mayor tranquilidad.

  • De dedicar tiempo a un proyecto.

  • De reducir temporalmente nuestra carga de trabajo.

  • De ayudar a nuestra familia.

  • De enfrentar un imprevisto sin que toda nuestra estructura financiera se derrumbe.

  • De tomar determinadas decisiones sin que el dinero tenga siempre la última palabra.

 

  • Eso también es libertad.

 

PERO INVERTIR NO SIGNIFICA PERSEGUIR DINERO RÁPIDO

Existe otra cara de la inversión de la que debemos hablar.

 

Cuando alguien comprende que su dinero puede crecer, es fácil querer acelerar el proceso.

 

Entonces aparecen las promesas de rentabilidades extraordinarias, las oportunidades que supuestamente no podemos dejar pasar y esa sensación de que todos están ganando dinero menos nosotros.

 

Y ahí podemos cometer exactamente el error contrario.

 

Pasamos de tener nuestro dinero completamente inmóvil a querer moverlo constantemente buscando el siguiente gran resultado.

 

  • Invertir conscientemente no significa perseguir cada oportunidad.

 

Significa saber por qué invertimos, cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir, cuánto tiempo podemos mantener nuestro dinero invertido y qué papel cumple cada inversión dentro de nuestros objetivos.

 

  • Por eso nunca deberíamos invertir en algo simplemente porque otra persona está ganando dinero con ello.

  • Primero necesitamos comprenderlo.

  • Después decidir si tiene sentido para nosotros.

  • Y solo entonces actuar.

 

La inversión puede construir libertad, pero cuando se realiza desde la ansiedad, la improvisación o el deseo de enriquecernos rápidamente también puede convertirse en una nueva fuente de preocupación.

 

ENTONCES, ¿POR DÓNDE EMPEZAR?

No necesitamos convertirnos inmediatamente en expertos ni disponer de grandes cantidades de dinero.

 

Podemos empezar de una manera mucho más sencilla.

 

Primero, poniendo en orden nuestras finanzas y construyendo un fondo de emergencia. Después, dedicando tiempo a aprender los conceptos básicos de inversión, entendiendo nuestra capacidad para asumir riesgos y definiendo objetivos claros.

 

A partir de ahí podemos comenzar con cantidades que podamos sostener en el tiempo.

 

Lo importante no es impresionar a nadie con cuánto invertimos.

Es construir el hábito.

 

Una cantidad pequeña invertida de manera constante puede enseñarnos mucho más que esperar durante años a tener la cantidad "perfecta" para comenzar.

 

Y, a medida que nuestros conocimientos, ingresos y patrimonio aumenten, podremos tomar decisiones más complejas.

 

  • No necesitamos hacerlo todo hoy.

  • Necesitamos empezar a construir.

 

LA LIBERTAD TAMBIÉN SE CONSTRUYE POCO A POCO

Probablemente esta sea la parte que más me interesa de este principio.

 

  • Cuando hacemos nuestra primera inversión, nuestra vida no cambia inmediatamente.

  • Seguiremos trabajando.

  • Seguiremos teniendo responsabilidades.

  • Seguiremos enfrentando meses mejores y peores.

 

  • Pero algo habrá cambiado.

 

Habremos comenzado a separar nuestra capacidad de generar riqueza de nuestra capacidad de trabajar.

 

Y cada aporte que hagamos continuará construyendo esa separación.

 

Por eso invertir no debería verse únicamente como una forma de ganar más dinero.

 

Es una manera de utilizar una parte del esfuerzo que hacemos hoy para construir opciones para nuestro yo del futuro.

 

Quizás esa sea una de las mejores definiciones de inversión que podemos tener.

 

  • Renunciar conscientemente a utilizar una pequeña parte de nuestros recursos hoy para darle más posibilidades a nuestra vida mañana.

 

LO QUE VIENE AHORA

En esta serie empezamos descubriendo que el ahorro, aunque necesario, no basta. Hoy hemos dado el siguiente paso: comprender que invertir puede ayudarnos a construir una vida en la que nuestros ingresos no dependan exclusivamente de nuestro trabajo.

 

Pero aparece otra pregunta.

 

¿Qué deberíamos utilizar para saber si realmente estamos avanzando financieramente?

 

Muchas veces respondemos mirando nuestro salario.

 

Y ahí aparece el tercer principio de esta serie:

 

EL PATRIMONIO IMPORTA MÁS QUE EL SALARIO.

 

En el próximo artículo hablaremos de por qué ganar mucho dinero no significa necesariamente estar construyendo riqueza y de una cifra que puede decirnos mucho más sobre nuestra situación financiera que nuestros ingresos mensuales.


Si este texto resonó contigo, me puedes escribir o enviarme un correo soporte@jvargasmorla.com y contarme qué parte hizo más sentido para ti o qué situaciones has empezado a reconocer en tu relación con el dinero.

 

Y si quieres seguir profundizando en estos temas, también puedes acompañarme en mi canal de YouTube:

donde comparto más reflexiones sobre dinero, consciencia y desarrollo personal.

 

Además, si quieres profundizar en tu situación financiera y entender qué es lo que realmente está pasando, te invito a una sesión de diagnóstico gratuita de 30 minutos. Antes de agendarla, completa este formulario:

 

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