top of page

EL CONFLICTO INTERNO ENTRE QUERER PAZ… Y AL MISMO TIEMPO QUERER MÁS

  • Jorge Vargas
  • 28 may
  • 3 min de lectura

HAY UNA PREGUNTA QUE MUCHAS PERSONAS NO SE HACEN EN VOZ ALTA

Porque suena contradictoria.

 

Y quizás por eso la guardan para sí mismas.

 

Quieren crecer.

Quieren más ingresos.

Quieren construir una vida más cómoda, más libre, más tranquila.

 

Pero al mismo tiempo…

 

están cansadas.

 

Cansadas de correr.

De sentir presión constante.

De vivir pensando en lo que falta.

De tener la sensación de que siempre hay algo más que alcanzar.

 

Y entonces aparece una tensión difícil de explicar.

 

Porque una parte quiere avanzar.

Pero otra parte solo quiere descansar.

 

CUANDO CRECER EMPIEZA A SENTIRSE PESADO

Hay momentos en los que el crecimiento deja de sentirse emocionante.

 

No porque no quieras mejorar tu vida.

 

Sino porque empiezas a asociar el crecimiento con tensión.

 

Más responsabilidad.

Más presión.

Más exigencia.

Más cosas que sostener.

 

Y poco a poco aparece una idea silenciosa:

 

“¿Y si para tener paz tengo que dejar de querer tanto?”

 

Pero tampoco se siente verdadero.

 

Porque en el fondo sí quieres construir más.

 

Sí quieres libertad.

Sí quieres estabilidad.

Sí quieres darte ciertas experiencias que antes no podías.

 

Y ahí empieza el conflicto.

 

EL PROBLEMA NO SIEMPRE ES QUERER MÁS

Durante mucho tiempo se ha hablado del deseo de crecer como si fuera algo negativo.

 

Como si aspirar a más automáticamente significara ambición vacía o desconexión.

 

Pero no siempre es así.

 

Querer más tranquilidad no está mal.

Querer más libertad tampoco.

Querer vivir con menos preocupación financiera… mucho menos.

 

El problema aparece cuando todo eso se empieza a construir desde la ansiedad.

 

Desde la sensación de que nunca es suficiente.

 

Desde la idea de que solo podrás descansar cuando finalmente “llegues”.

 

Y entonces el presente se convierte en una espera constante.

 

LO QUE MUCHAS PERSONAS REALMENTE ESTÁN BUSCANDO

Recuerdo una sesión en la que una persona me decía algo que, al inicio, parecía contradictorio.

 

“Quiero crecer económicamente… pero no quiero volver a sentirme atrapado”.

 

Y mientras hablábamos, empezó a aparecer algo interesante.

 

No tenía miedo al dinero.

 

Tenía miedo a volver a la versión de sí mismo que había vivido agotada, acelerada y desconectada de todo por perseguir resultados.

 

Y ahí el conflicto dejó de ser financiero.

 

Porque lo que realmente estaba intentando proteger… era su tranquilidad.

 

CUANDO PAZ Y CRECIMIENTO DEJAN DE VERSE COMO OPUESTOS

Creo que una de las cosas más difíciles es entender que paz no significa ausencia de deseo.

 

Y que crecer no necesariamente significa vivir en tensión constante.

 

Pero para llegar ahí, muchas veces hay que cambiar desde dónde se construye.

 

Porque hay una gran diferencia entre:

 

crecer desde la desesperación…

o crecer desde la claridad.

 

Desde querer demostrar algo…

o desde querer construir una vida más coherente contigo.

 

Desde el miedo a no ser suficiente…

o desde la posibilidad de expandirte sin perderte en el proceso.

 

Y esa diferencia cambia completamente la experiencia.

 

LA TRANQUILIDAD QUE NO DEPENDE DE “LLEGAR”

Hay personas que pasan años creyendo que finalmente van a sentirse tranquilas cuando alcancen cierta meta.

 

Más ingresos.

Más estabilidad.

Más seguridad.

 

Pero muchas veces, cuando llegan ahí… la tensión sigue.

 

Porque la paz no aparece automáticamente cuando logras algo externo.

 

La paz empieza a construirse cuando dejas de vivir permanentemente en estado de persecución.

 

Cuando el dinero deja de ser una medida de tu valor.

Cuando el crecimiento deja de sentirse como una carrera interminable.

Cuando empiezas a construir desde un lugar más consciente.

 

LO QUE VIENE AHORA

En el siguiente blog vamos a entrar en algo muy relacionado con todo esto: la incomodidad que aparece cuando realmente empiezas a cambiar ciertas formas de actuar, pensar y decidir con el dinero.

 

Porque cambiar suena bien… hasta que empieza a sentirse real.

 

Si este texto resonó contigo, me puedes escribir o enviarme un correo soporte@jvargasmorla.com y contarme qué parte hizo más sentido para ti o qué situaciones has empezado a reconocer en tu relación con el dinero.

 

Y si quieres seguir profundizando en estos temas, también puedes acompañarme en mi canal de YouTube https://www.youtube.com/@CoachingFinancieroConsciente?sub_confirmation=1

, donde comparto más reflexiones sobre dinero, consciencia y desarrollo personal.

Comentarios


bottom of page