Cierre de año con propósito: aprende a terminar bien
- Jorge Vargas
- 18 dic 2025
- 4 Min. de lectura

Cuando el año termina, pero algo dentro queda abierto
Josefina cerró su computadora un poco más tarde de lo habitual.
Era diciembre, el año ya se estaba yendo, y en los números no podía decir que le hubiera ido mal. Había trabajado duro, había cumplido, incluso había logrado algunas metas que meses atrás parecían lejanas.
Sin embargo, mientras guardaba sus cosas, una sensación incómoda apareció.
No era frustración.
Tampoco era tristeza.
Era más bien la impresión de que el año estaba terminando… pero ella no sabía exactamente qué se llevaba de él.
Había resultados, sí.
Pero también había cansancio.
Y una pregunta silenciosa que no lograba callar:
¿Avancé de verdad o solo me mantuve en movimiento?
Esa sensación es más común de lo que creemos cuando el año llega a su fin.
El error de querer empezar sin haber cerrado
Diciembre suele empujarnos a mirar hacia adelante.
Nuevos planes, nuevos objetivos, nuevas promesas. Como si cambiar de calendario fuera suficiente para dejar atrás lo que no entendimos.
Pero hay algo que muchas personas pasan por alto:
no todo lo que se vive se cierra solo.
Cuando un año no se cierra conscientemente, no se va.
Se queda presente en forma de cansancio, de desorden interno, de decisiones repetidas, de relaciones tensas con el trabajo y con el dinero.
He visto personas que terminan el año con mejores ingresos que antes, pero con menos paz.
Y también personas que no lograron los resultados que esperaban, pero nunca se detuvieron a entender por qué.
Ambos casos tienen algo en común:
el año terminó, pero no se cerró.
Cerrar no es evaluar resultados, es ordenar sentido
Cerrar un año no es hacer una lista de logros ni de errores.
Tampoco es decidir si fue un buen o mal año.
Cerrar bien es algo más profundo:
es detenerse a comprender cómo se vivió.
Dónde pusiste tu energía.
Qué decisiones tomaste desde la claridad y cuáles desde la urgencia.
Qué hábitos te sostuvieron y cuáles te desgastaron.
Qué relaciones —con el trabajo, con el dinero, contigo— se volvieron más sanas… y cuáles más tensas.
Muchas personas trabajan duro todo el año, pero no se escuchan.
Cumplen, responden, avanzan… sin preguntarse si ese avance tiene dirección.
Y cuando no hay dirección, hay cansancio.
El costo de no cerrar: repetir sin darte cuenta
Cuando no cerramos un año, solemos repetirlo.
Cambiamos metas, pero no la forma de decidir.
Buscamos más resultados, pero con la misma energía desgastada.
Esperamos que algo externo cambie sin revisar lo interno.
En las finanzas esto se nota con claridad.
No es solo cuánto ganas, sino cómo decides, cómo reaccionas al estrés, cómo usas el dinero cuando estás cansado, cuando dudas o cuando no quieres mirar.
El dinero no crea el desorden.
Lo refleja.
Y lo mismo pasa con el tiempo, con la agenda y con el trabajo.
Cerrar con propósito: una pausa necesaria antes de seguir
Cerrar un año con propósito no es exigirte más.
Es darte permiso para pausar.
No para planificar todavía, sino para observar.
Reconocer qué aprendiste.
Aceptar qué no funcionó, sin culparte.
Identificar qué ya no quieres seguir cargando.
Y decidir qué sí merece acompañarte al próximo ciclo.
Cerrar bien no es cerrar perfecto.
Es cerrar honesto.
Y esa honestidad es la que permite que el nuevo año no empiece pesado, sino más liviano y consciente.
Antes de pensar en el próximo año
Antes de escribir metas, objetivos o planes, te propongo algo más simple.
Detente un momento y pregúntate, sin prisa:
¿Qué necesito cerrar de este año para poder avanzar con más claridad?
¿Qué aprendí que no quiero olvidar?
¿Qué forma de vivir, trabajar o decidir ya no quiero repetir?
A veces, el mayor acto de avance no está en empezar algo nuevo,
sino en terminar bien lo que ya viviste.
Y aprender a terminar bien es una habilidad que se entrena, se acompaña y se construye con consciencia.
Cierre
Si este año te dejó más cansancio que claridad, no te juzgues.
Tal vez no necesitas más fuerza, sino más comprensión.
Cerrar con propósito es una forma profunda de cuidarte
y de preparar el camino para lo que viene.
Recuerda
Si al leer este artículo sentiste que este año te dejó más preguntas que respuestas, no estás solo.
Muchas veces no es falta de capacidad ni de esfuerzo, sino falta de espacios para detenernos, ordenar y mirar con claridad.
Por eso, antes de seguir avanzando, he creado un pequeño espacio de reflexión.
No es una venta ni un compromiso, es una encuesta de diagnóstico que forma parte de mi proceso de coaching financiero consciente de 6 semanas.
La intención es simple:
ayudarte a observar con más claridad cómo estás hoy en tu relación con el dinero, el trabajo y tus decisiones, y ver si este es el momento adecuado para acompañarte en un proceso más profundo de orden y consciencia.
Si sientes que este cierre de año merece ser más que una pausa superficial, puedes tomarte unos minutos y responderla con calma.
Accede aquí a la encuesta del programa de coaching financiero consciente de 6 semanas:




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